Misión

Nos sumamos a la estrategia de Evangelización de Jesús de Nazaret: por medio de la irradiación, el servicio y el anuncio salimos en misión para regalar hogar y luz a aquellos hermanos que más lo necesitan, especialmente a los que sufren, a los que están más solos, a los pobres y vulnerables, a los que viven en oscuridad y a los que no tienen fe.

Contribuimos a la construcción de una Iglesia Familia para que, a imagen de Nazaret, sea hogar entre los más necesitados y Fuego para el Mundo.

Nos entregamos para que cada familia sea una pequeña Iglesia, y la Iglesia una gran familia. Nuestras casas, como Iglesias domésticas, son un centro de misión, desde donde se despliega una pastoral familiar concreta. Comenzamos a evangelizar en familia acogiendo y regalando el Amor a otros.

La Comunidad en Misión forma, a su vez, una familia extensa que con gran amor irradia, sirve y anuncia a todos la Buena Noticia, para que muchos conozcan al Amor a través de una vivencia familiar. Como instrumentos misioneros, queremos ayudar a construir una “Iglesia en salida” hacia las “periferias humanas”, o lo que es lo mismo, una Iglesia Familia que, a imagen de Nazaret, sea hogar entre los más necesitados y Fuego para el Mundo.

  • Irradiación

    “Cuando parece que nada pasa, todo se transforma por irradiación”

    Convivimos y compartimos con las personas del lugar de misión, para irradiar el fuego del amor de Dios desde la cotidianidad. (Lc 9:4, Lc 9:4, Mt 9:10-11, Lc 19:5)

    Toda vivencia natural sana en relación a la familia y la comunidad, van creando unas condiciones propicias y favorables para el desarrollo social y humano.

    En este sentido, desde aquí nos entregamos a partir de la amistad y el cariño con la gente del lugar, desde el compartir y la cotidianidad, en un ambiente y una atmósfera familiar, en un entorno sano y alegre, y por medio de la belleza como camino para elevar el corazón a lo más grande.

  • Servicio

    “El rostro del amor es el servicio”

    Como el rostro del amor es el servicio, nos entregamos a los más pobres atendiendo sus necesidades materiales y espirituales. (Lc 9:1, Mc 16:17-18, Gal 2:10)

    El anuncio de la Buena Noticia siempre viene acompañado de una atención a los más vulnerables y de una verdadera promoción humana e integral.

    El rostro del amor es el servicio, que se concreta en la entrega al necesitado y en un trabajo encaminado a sanar las heridas y abordar las carencias de las personas y comunidad del territorio de misión.

    (Lc 9:1, Mc 16:17-18, Gal 2:10)

  • Anuncio

    “Anunciamos el Amor más grande que jamás haya existido”

    Prendidos por ese amor, recorremos calles, pueblos y ciudades, y realizamos actividades pastorales y misioneras para anunciar la Buena Noticia que es el Amor del Padre. (Mc 16:15)

    Como Comunidad en Misión no permanecemos estáticos, sino que salimos para anunciar la Buena Noticia del amor del Padre Dios que se nos regala a través del encuentro personal con Cristo.

    Aquí reside lo más central de nuestra vocación misionera y el acontecimiento que ha cambiado nuestras vidas, y que queremos compartir y proclamar por el mundo.

    (Mc 16:15)